El buen uso de los recursos tecnológicos en el aula nos permite acercarnos a los estudiantes ya que ellos son unos entusiastas de la tecnología; y les demostramos que nosotros también podemos y no hacer como antes que le decíamos al hijo, mijito me guarda estos números de teléfono en el celular porfa, es que yo no tengo tiempo, y èl sí, claro papito, pero el trágico resultado es que además de guardar la información le hace unos arreglitos al celular, lo desconfigura, le cambia el timbre, le coloca una foto de Natalia Paris, le acaba la batería, lo deja en ingles; en resumen quedamos peor que antes porque ya no sabemos ni siquiera si el que suena es nuestro celular o no; eso si estamos de buenas por que si el experto es más osado lo abre le quita la batería, saca la tarjeta SIM y la bloquea y nos dice papi yo no se, pero ese celular tiene problemas debes llevarlo a revisión; y todo por no hacer lo que ellos hacen; cacharear, si esa palabra que escuchamos mucho últimamente, cacharrearle al cuento es coger ese equipo y empezar a realizar las pruebas que en muchos casos son de ensayo y error pero algo aprendemos y no dejar que los niños jueguen con el equipo que es para nuestro uso, y entonces decimos esos chinos son unos duros como manejan la tecnología; pero que pasa muchachos nosotros también podemos si dejamos la pereza le cacharreamos al cuento y cogemos ese librito que trae el equipo ( mejor llamado manual de usuario, ojo manual del usuario no del dinousuario como dice mi hijo) de esta manera aprendemos cosas útiles, como manejar bien nuestro celular o en el peor de los casos nos damos el gusto de dañarlo nosotros mismos; y de todos modos recordemos que echando a perder se aprende. .